jueves, 14 de octubre de 2010

La restauración de la ermita de Zamarrilla obligará a trasladar las imágenes

Diario Sur/A.M.Romero.- La ermita de Zamarrilla será sometida a un proceso de restauración que obligará al traslado de las imágenes que allí reciben culto, Jesús del Santo Suplicio, el Cristo de los Milagros y la Virgen de la Amargura, a la cercana parroquia de la Amargura. El presidente de la junta gestora que dirige los destinos de la hermandad, Juan García Alarcón, confía en que el traslado se produzca antes de final de año para iniciar las obras.

«Las imágenes estarán en la ermita hasta un par de días antes de que iniciemos los trabajos. Ahora mismo estamos pendiente de que el Ayuntamiento nos conceda la licencia de obras», indicó en declaraciones a este periódico, al tiempo que anunció que el culto se mantendrá en los mismos horarios en la parroquia de la Amargura.

Los trabajos en la ermita, con una duración estimada entre seis y ocho meses, consistirán en actuaciones para evitar las humedades que actualmente sufre la capilla -una de las que tiene más trasiego diario de devotos- y una intervención en la cubierta para aligerar el actual peso que puede dañar la estructura, según explicó García Alarcón.

Inversión de 300.000 euros
La inversión de la actuación rondará los 300.000 euros, de los cuáles la Oficina de Rehabilitación del Centro Histórico, dependiente del Ayuntamiento, aportará una subvención de 96.000 euros, mientras que el resto lo sufragará la Hermandad de Zamarrilla a través de un préstamo bancario.

La empresa Hermanos Campano, especializada en la realización de obras en edificios religiosos, hará los trabajos, basados en un proyecto elaborado por el estudio de arquitectura de Ángel Asenjo.

La ermita de Zamarrilla data del siglo XVIII y presenta una sola nave rectangular alargada y compleja a que precede un tramo a modo de atrio cubierto con bóveda oval. La nave se cubre con una bóveda de medio cañón rematada en los extremos por dos cuartos de esfera sobre pechinas que definen una falsa elipse, según recoge la Guía Histórico-Artística de Málaga dirigida por Rosario Camacho. La ermita es propiedad del Obispado pero su uso a perpetuidad está cedido a la hermandad que debe asumir el mantenimiento, según García Alarcón.